
"La alienación parental en México: un reto silencioso en los tribunales familiares"
En México, la alienación parental es un fenómeno cada vez más reconocido en el ámbito familiar y judicial. Aunque no está tipificada como delito federal ni reconocida como un síndrome clínico por organismos como la OMS, sus efectos en la salud emocional de niños y adolescentes la convierten en un problema de gran relevancia.
La alienación parental ocurre cuando uno de los progenitores manipula emocionalmente al hijo para que rechace, odie o tema al otro progenitor, sin una razón justificable. Esta manipulación puede darse a través de comentarios negativos, obstrucción del régimen de visitas o distorsiones en la narrativa sobre la otra figura parental.
En la Ciudad de México, el concepto fue eliminado del Código Civil en 2017 debido a su uso indebido, sobre todo en casos donde se deslegitimaban denuncias de abuso. No obstante, las leyes locales aún permiten que los jueces intervengan cuando identifican conductas que afectan el bienestar emocional del menor.
A nivel estatal, entidades como Oaxaca y Tabasco mantienen en sus legislaciones la definición de alienación parental como una conducta nociva, aunque las consecuencias legales no siempre son claras ni efectivas. Recientemente, en el Estado de México se propuso una iniciativa que busca sancionar con hasta ocho años de prisión a quienes incurran en este tipo de manipulación, y contempla castigos para denuncias falsas y abogados que colaboren con estas prácticas.
El tema genera un amplio debate. Por un lado, está el derecho del menor a mantener una relación sana con ambos padres. Por otro, está el riesgo de que este concepto sea utilizado como herramienta para silenciar denuncias reales de abuso o violencia.
Diversos especialistas coinciden en que la alienación parental debe abordarse desde una perspectiva psicológica y judicial equilibrada, con el objetivo de proteger el interés superior del menor. La evidencia de manipulación debe ser rigurosamente documentada y evaluada por profesionales capacitados.
En conclusión, aunque en México no existe una legislación homogénea sobre el tema, la alienación parental sigue siendo un reto legal y emocional. Es fundamental fomentar la mediación familiar, el acompañamiento psicológico y la capacitación de jueces y abogados para garantizar procesos justos, centrados en el bienestar de los menores involucrados.
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